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Entrevista a Oscar Fabrés. Producción en el Ballet de Barcelona.

Producción en el Ballet de Barcelona

“Las equipaciones culturales de todas partes tendrían que comprometerse a tener una programación estable de funciones relajadas”

Hablamos con Oscar Fabrés, del equipo de producción del Ballet de Barcelona, una compañía de danza pionera en inclusión y accesibilidad, que el pasado 20 de enero ofreció una función matinal relajada del Cascanueces para grupos de Acerca Cultura, en el Casino de la Alianza del Poblenou.

Preséntanos el Ballet de Barcelona

El Ballet de Barcelona es la compañía estable de ballet y de danza contemporánea de Cataluña. Es de las pocas compañías que ofrece contratación estable al conjunto de bailarines que forman parte. Por otro lado, somos una compañía pionera, basada en principios de inclusión, autenticidad y restricciones liberadoras de género.
Los valores del Ballet de Barcelona pasan forzosamente por la diversidad, la inclusividad, la interculturalidad, la seguridad, la salud, la transformación, el intercambio, la transversalidad, la rotura de los roles de género y la creación de una identidad diferencial. Actuando con transparencia, respeto y compromiso hacia la sociedad. Esto es lo qué nos define. Además de ser una compañía con un programa clásico como contemporáneo.  

¿De donde sale la idea de hacer una sesión matinal relajada?

Nace de Chase Johnsey, que es el director artístico de la compañía, junto con Carlos Renedo, que es el director ejecutivo. Por circunstancias personales y vivencias propias, tienen un compromiso muy especial con personas con diversidad funcional y en situación de riesgo de exclusión. Es una idea que hace mucho tiempo que tenían en la cabeza. Cuando llegué a la compañía, había estado previamente en Londres trabajando con personas con autismo y teatro. Me explicaron que había habido unos primeros contactos con Acerca Cultura y me ofrecieron la oportunidad de retomarlo. A medida de ir trabajando con vosotros, empezamos a dar forma a este proyecto de larga duración donde construimos la mejor manera de poder hacer de nuestro trabajo un trabajo totalmente adaptado y abierto para todos los públicos.

Pensamos que una función relajada era la mejor manera de hacerlo, puesto que es una actividad de la que se pueden beneficiar muchos colectivos de manera simultánea. En este país, esto todavía es una práctica que se está estableciendo y de hecho, está costando de incorporarse dentro de la programación regular de las equipaciones culturales. Con esta voluntad, queremos llevar la danza de manera regular a todos los públicos que no tienen un fácil acceso.

¿Qué valoración hacéis?

El espectáculo fue maravilloso, fue una experiencia única, no solo por el público, que obviamente hace ilusión ver una sala a rebosar. Lo  qué lo hizo más bello todavía fue que hubiera mucha diversidad de público, muchos tipos de personas juntas dentro de una misma sala. Este encuentro de personas tan diferentes, pero a la vez tan iguales, es única para remarcar la gran cantidad de cosas que compartimos todos los seres humanos y las pocas diferencias que tenemos entre nosotros. Fue precioso.

¿Cómo ha sido actuar en una función relajada por los bailarines?

Los bailarines de la compañía son muy jóvenes, muchos de ellos no habían tenido ninguna experiencia similar antes de poder hacer una función relajada y trabajar para públicos en situación de vulnerabilidad. Para ellos fue muy especial ver un público con tanta necesidad de consumir cultura y con tanta predisposición a disfrutar del arte. Creo que el impacto y el recibimiento que tiene su trabajo artístico para este público, es la mejor manera de corroborar que estás haciendo bien tu trabajo. Porque el recibimiento y el retorno desde el patio de butacas, es de una transparencia y claridad que ningún público “general” te podría ofrecer.

¿Crees que, en general, en el sector cultural hay sensibilidad a la accesibilidad y la diversidad?

Yo reivindico a título personal y también a nivel de compañía, que se tendrían que hacer más sesiones relajadas y las equipaciones culturales de todas partes tendrían que comprometerse a tener una programación estable de funciones relajadas. Porque, no nos damos cuenta, pero no teniéndolos, lo que estamos haciendo es hacer de la cultura un arte elitista y no accesible para gran parte de la población. Equipaciones privadas, pero más aún, equipaciones públicas, que pertenecen a todo el mundo, y todo el mundo incluye a todas las personas, tendrían que empezar a considerar a hacer estos cambios en su programación habitual para empezar a dibujar la sociedad que todos y todas nos merecemos.

¿Tenéis otros proyectos sociales previstos?

Los estamos iniciando. Somos una compañía relativamente joven, nacimos justo antes de la pandemia y aun así, nunca hemos parado de hacer acciones sociales, de alguna manera u otra, participando en la maratón de TV3, etc. Siempre hemos intentado estar allá donde era necesario, como por ejemplo durante la pandemia, donde creamos una pieza dando voz a aquellas personas que habían sufrido el confinamiento.

Ahora estamos más consolidados que nunca para empezar a construir un proyecto social con cara y ojos. Con Acerca Cultura estamos estableciendo las líneas de trabajo de una manera muy evidente del proyecto de futuro que deseamos. Nuestra voluntad es poder abrir las puertas de nuestro estudio para hacer del mismo un espacio público donde también poder compartir la danza desde sus orígenes, como se crea, con todos los colectivos en riesgo de exclusión.

También queremos consolidar un programa estable de sesiones relajadas, justamente para que este público que no tiene un acceso fácil a las artes escénicas y a la danza, puedan tenerlo.

¿Qué los dirías a programadores que estén pensando ofrecer sesiones relajadas?

Este tipo de trabajo, las funciones relajadas, dan miedo, como todo aquello que no conoces. Generan una inseguridad, una desazón, porque no sabes qué pasará.

Para mí, con la experiencia de haber trabajado con personas con diversidad funcional y con el Ballet de Barcelona, creo que lo más esencial es no tener miedo, porque antes que nada, haciendo esto no puedes hacer daño a nadie, siempre generarás un beneficio, sea el qué sea, pequeño o muy grande.

Mi consejo y el que podemos dar desde el Ballet es lanzaos a la piscina y empezad a hacer cosas, porque estas personas, no tienen fácil acceso a la cultura y lo necesitan más que nunca. Cuanto más tiempo perdemos pensando en la idea y no ejecutándola, menos oportunidades de acceso a la cultura están teniendo. Habrá cosas a mejorar, pero el hecho de poder ofrecer cultura a estas personas y ver como reaccionan y como disfrutan, os hará más fuertes y os vendrán más ganas que nunca de continuar este camino y generar actividad artística totalmente adaptada para todos los colectivos y públicos.