Estilo actual: Estándar

Vamos a ejercer la suspensión de incredulidad que la gran pantalla pide, y vamos a imaginar que Audrey Hepburn, esa aparición angelical, no es una guapa oficial. En la película nos la quieren hacer pasar por una intelectual desgarbada y sin gracia, pero en la primera escena que aparece vestida de Givenchy empiezan los ooohs y aaahs. Este musical (inolvidable la secuencia “Think pink!”) contiene muchas más conexiones con el mundo de la moda: Fred Astaire se inspiró en Richard Avedon (cuyas fotografías aparecen en los créditos) y Kay Thompson copió tics de Diana Vreeland. Un absoluto clásico de ese dandy que fue Stanley Donen, perfecta para ver (y tararear) junto a amigos, con un mensaje vigente: lo más importante de la moda sucede en el backstage.
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